¡Buenas!
Otro día más por aquí y hoy os voy a hablar un tipo de contrato que me ha parecido interesante, el swap. Sí sé que ya son dos nombres raros, pero al parecer en economía todo está en inglés, ¡así que aplicaros…!
Bien, vamos con ello.
El swap es un contrato por el cual dos partes se comprometen a intercambiar una serie de cantidades de dinero en fechas futuras. Normalmente los intercambios de dinero futuros están referenciados a tipos de interés, que se denominan IRS (Interest Rate Swap).
Traduciendo al cristiano esto, vendría a ser que un swap es cualquier intercambio futuro de bienes o servicios (entre ellos el dinero) referenciado a cualquier variable observable.
También he de deciros que un swap se considera un instrumento derivado y tras leer esto, y explicarlo, me he dado cuenta de que este junto con los Warrants que explicamos el otro día, son instrumentos derivados financieros, por lo que os prometo que otro día el próximo post, lo dedicaré a explicar qué son estos.
Promesas a parte continúo con las partes de los swap, que al ser un compromiso de intercambio de dinero a futuro, tiene dos partes para cada uno de los contratantes: el compromiso de cobro de dinero a futuro y el compromiso de pago de dinero a futuro y a cada una de estas dos partes se les suele llamar "pata" proveniente del término inglés "leg" (pata o pierna).
Ya sabemos de qué consta un swap, no se os olvide la palabrita… ahora veremos cómo se valora uno y es que siempre ha de tener un valor económico y, si es determinable, reflejará en cualquier momento del tiempo la cantidad a pagar o recibir para entrar o salir del contrato en función de en qué lado del compromiso estamos nosotros.
Aviso que ahora viene una “gran chapa de teoría”, sois libre de bajar hasta abajo, ya avisaré donde acaba el tostón… Pero bueno, es obligatorio ponerlo porque debemos saber cómo calcular el valor de uno. Así que continúo tras este lapso.
Dado que un swap se corresponde de unos compromisos de flujos futuros de cobro y de pago, para hallar su valor debemos valorar esos compromisos futuros. Usaremos la técnica del arbitraje para valorar los compromisos futuros. El arbitraje consiste en replicar los flujos del swap mediante instrumentos simples de forma que la agregación de la valoración de los instrumentos simples será el valor económico del compromiso en su conjunto. El valor económico (VE), pues, lo podemos expresar como:
Esta expresión recoge la suma del valor en el momento inicial de los compromisos futuros que incorpora el swap. Un valor de Ft positivo supone un compromiso de cobro y un valor negativo supone un compromiso de pago. El valor VE puede ser positivo, negativo o cero. Si es positivo supone que "a fecha de hoy" la valoración de los compromisos futuros de cobro es mayor que los compromisos futuros de pago. Es importante entender el concepto de valor a fecha de hoy. Aunque el valor a fecha de hoy de los cobros sea mayor que el valor de los pagos no significa que cuando pase el tiempo cobraremos más que lo que pagaremos, llegando a ser posible la situación inversa. Este concepto se entenderá mejor con el ejemplo. El valor a fecha de hoy también es conocido como Valor Actual(VA) o NPV (abreviación del inglés "Net Present Value"). En adelante llamaremos indistintamente VA=VE=NPV.
Cuando el NPV es positivo, deberemos pagar a nuestra contraparte el NPV para entrar en el contrato de swap ya que de esta forma hacemos justa la transacción, no supone una pérdida para nadie inicialmente entrar en el contrato. Si el NPV es negativo, nuestra contrapartida, nos pagara el NPV ya que de otra forma no nos interesara nunca entrar en un swap donde de inicio tenemos una pérdida por el valor económico (VE=NPV) de la transacción. Si el NPV es igual a cero, entrar en transacción es justo para ambas partes.
En función de la variable a la que se referencien los cobros y pagos futuros la función
será diferente. Esto significa que los instrumentos simples que utilizaremos para calcular el valor económico por arbitraje (NPV) serán diferentes en función de cada variable a la que se referencien los flujos.
Bien, fin a la “chapa”. Ahora ya vamos con algo más práctico como es la utilidad de los swap que son dos:
1. Cambiar nuestros bienes o recursos futuros: Puede interesarnos para nuestro negocio intercambiar durante un tiempo bienes o recursos que generaremos por otros bienes o recursos necesarios para nuestra actividad o bienestar.
2. Especulación: Al igual que la especulación en otros activos, entraremos en un swap si nuestra visión es que los bienes que recibiremos a futuro van a suponer para nosotros mayor valor que los bienes que entregaremos a futuro.
También hemos de tener en cuenta que los swaps están sujetos a riesgo de crédito. El riesgo de crédito existe por la posibilidad de que nuestra contrapartida no pague sus compromisos. En este caso, el riesgo de crédito no es del nominal, sino del NPV del swap en cada momento que queremos medir el mismo. Existen mecanismos, como las garantías en forma de colateral, para mitigar el riesgo de crédito.
Por otro lado los swaps están sujetos al riesgo de liquidez. En determinadas situaciones de mercado podría ser que no hubiera contrapartes dispuestas a entrar en la operación de swap que queremos lo que implica que tenemos un riesgo de liquidez. En este caso podría ser posible no encontrar a nadie para poder realizar la operación de cobertura o especulación que deseamos. Si la liquidez del mercado desaparece entonces los modelos de valoración fallan. Es muy importante tenerlo en cuenta para su cobertura o "hedge" y cotización.
Así queda explicado lo que es un swap y su utilidad que a mí me ha parecido bastante interesante y lo he intentado hacer ameno, aunque sé que no lo he conseguido del todo era inevitable tanta teoría para comprenderlo.
Así que os dejo hasta el próximo día que sé que esperáis el post de los derivados financieros…
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